¿Cómo limpiar mis joyas?

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¿Cómo limpiar mis joyas?

¡Otro día más encerrados en casa! Y así debe ser para que acabemos con este maldito coronavirus que está afectando a nuestras islas, y a todo el mundo en general.

 

Así que como tenemos más tiempo del habitual, nos preguntáis mucho como debéis cuidar y, sobre todo, limpiar vuestras joyas.
Limpiar y mantener perfectas nuestras joyas es fácil aunque nunca van a quedar igual que en un mantenimiento profesional, pero si espaciará estos y, además, su aspecto y el brillo de las gemas será mayor.

 

Antes de empezar os tenemos que decir que no todas las joyas se pueden limpiar igual.
El sistema de limpieza dependerá, principalmente, de las piedras preciosas que tenga, ya unas son más delicadas que otras.
El primer sistema es el más generalizado, es decir, se puede aplicar en joyas fabricadas en oro de 18 quilates y platino.
Sobre todo, lo podremos realizar si nuestra joya tiene diamantes, rubíes, zafiros o cualquier gema no porosa que esté por encima del 7 en la escala de Mohs, que nos permite ver la dureza de las piedras preciosas naturales.

 

El proceso es el siguiente:
Llenar un pequeño recipiente con agua, desengrasante de tipo lavavajillas y una cucharadita de amoniaco.
Sumerge tu joya en el recipiente y con la ayuda de un cepillo pequeño con cerdas naturales, no plásticas, porque pueden rallar el oro. Frota sobre la zona donde se encuentran las gemas para intentar desprender la suciedad que se suele acumular bajo esta o entre los recovecos del engastado.
Una vez limpia aclárala con agua y sécala con una bayeta de tipo quirúrgico o limpiacristales para que no deje motas o rastro.
De esta manera liberaremos la suciedad que cubre los diamantes que son sumamente grasos y atraen todo, sobre todo, en anillos y pendientes.

 

¿Por qué del amoniaco?, muy sencillo.
Este producto no daña este tipo de gemas no porosas, sin embargo, en el diamante elimina por un tiempo su condición grasa y evita que se ensucie con facilidad.
Este proceso, sin embargo, no es aplicable a otras joyas que cuenten con gemas como la esmeralda, aguamarina, tanzanita o naturales vivas como la perla o el coral.
En este caso el proceso es el mismo, pero eliminamos el amoniaco y el desengrasaste usando solo un poco de jabón natural neutro.

 

En las esmeraldas, una vez secas, si queremos hidratarlas, ya que son porosas podemos con la ayuda de un bastoncillo darle en la superficie un poco de aceite de cedro, en su defecto aceite de oliva en menos cantidad.
Se pone la joya con esmeralda bajo la luz del sol o preferible bajo un foco o flexo de cara a ayudar al berilo en la absorción del producto.
De esta forma tendremos nuestras esmeraldas llenas de color y vida.

 

Por su parte, perlas cultivadas y corales, solo requieren del toque, sobre todo, en collares y pulseras de nuestras manos, ya que la pátina natural de esta favorece su oriente, es decir, el brillo de su superficie.

 

Recordar que debemos cuidar mucho nuestras joyas y ahora, es una oportunidad única para dedicarles tiempo.
Quedándonos en casa lucharemos contra el coronavirus y nuestras joyas con estos fáciles métodos estarán mucho más bellas.

 

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